miércoles, 18 de noviembre de 2015

LA BEHOBIA , UN BALANCE INASUMIBLE



Hay carreras mucho más duras y que se corren en peores condiciones meteorológicas, y no pasa nada. Y sin embargo en la Behobia todos los años hay desgracias.

Aparte del fallecido, este año hubo 21 atletas ingresados (5 en la U.V.I., y se habló de un sexto que no sé si llegó a ingresar en este servicio). Los traslados a urgencias fueron numerosísimos, así como las atenciones que se realizaron in situ durante la prueba sin requerir traslado. Según la organización, en total fueron 446 atenciones sanitarias. Teniendo en cuenta que tomaron parte 28.262 atletas, esto supone que requirió atención sanitaria aproximadamente uno de cada 60 participantes. ¡Un auténtico disparate!

Considero muy pobre la valoración que la organización hace del tema. No puedo callar (aunque no es el objeto de este escrito entrar en este tipo de polémicas) que la rueda de prensa fue, en general, lamentabilísima, limitándose a señalar al calor como culpable de lo acaecido, al tiempo que recordaban que las cifras de asistencias sanitarias son similares a las de otras carreras. Suponiendo que esto fuera cierto (cosa que cuesta creer), lo grave, en cualquier caso, es que lo asumen como algo inevitable que forma parte del juego. Pues no señores, ¡esto es inasumible!

La realidad revela que los últimos fallecidos fueron atletas experimentados y de edad en torno a la treintena. Este dato llama poderosamente la atención: la media de edad de los atendidos este domingo es de 31 años. O sea, que los maduritos sin preparación en los que pensamos siempre cuando hablamos de estos temas, las pasarán canutas; pero llegan a meta o se retiran sin incidencias. Son los jóvenes ya experimentados (tampoco los novatillos de 20 años) los que se llevan la peor parte.

La pregunta que nos hacemos todos es la misma: “pero, ¿a esta gente su cuerpo no les manda señales de que están en el límite?” Seguro que sí; pero debe de haber algo más fuerte que la cabeza.

 

En mi opinión, el problema está en la repercusión que tiene la prueba. Nuestra actitud no es la misma cuando nos sentimos observados que cuando no. La Behobia es un fenómeno social y la gente está pendiente de ella.  

El tema creo que va por ahí. Cuando corres la Behobia, en cierto modo, te estás jugando tu “prestigio” como atleta frente a miles de observadores. Las nuevas tecnologías hacen facilísimo este seguimiento. Incluso hay una diabólica aplicación por medio de la cual te pueden seguir en tiempo real desde cualquier lugar del mundo.

Todos corremos muchas carreras, pero nadie se entera de lo que hacemos en ellas: si no vas bien, aflojas; si no vas, te retiras. Y no se entera ni Dios. En cambio en la Behobia todo el mundo te “controla”: te preguntan por la calle, le preguntan a tu mujer en el trabajo, al hijo en la ikastola... Y esto supone una gran presión, porque todos queremos quedar bien, queremos que la mujer pueda presumir de marido, que el hijo saque pecho hablando de su padre, etc. La cosa es tan así, que cuando tu carrera no es la que la gente esperaba de ti, te ves obligado a justificar tu bajo rendimiento (“¿qué ha pasado este año que has hecho 3 minutos más, o que te ha ganado Fulanito?”). Por poner un ejemplo gráfico, en el Aiurri (revista local de Andoain) publican un listado con la clasificación (ordenada por tiempos) de todos los andoaindarras. ¿Quién se resiste a forzar un poco la máquina para “lucir” digno en ese listado?

Esto, que solo pasa en la Behobia, te lleva a exprimirte hasta límites irracionales: entrenas como un jabato, te cuidas como un profesional... Y el día de la carrera tienes el estómago como si te examinaras para notario.

Pienso que esta presión del entorno es la que hace que en carrera lo des todo. En otras pruebas los que vamos en mitad del grupo nos dejamos ir sin más; pero en la Behobia la gente pelea cada segundo como si no hubiera un mañana.

Luego está el tema de los dorsales que, si bien tiene su sentido desde el punto de vista organizativo para que salgan antes los más rápidos, en la práctica puede convertirse en un arma de doble filo. Quiero decir que el hacer distinciones de colores de dorsal según las marcas acreditadas, los dota de un cierto halo de prestigio. Esto los convierte en un objetivo para los participantes. Al final, acceder a un dorsal “superior” te pone un peldaño por encima de los que llevan el dorsal del siguiente color. Los rojos miran a los verdes con admiración, los verdes a los morados y los morados a los amarillos, que son ya la puta élite. Todos hemos peleado por acceder a un dorsal determinado y ahora que yo lo voy a perder porque ya no consigo mantener esas marcas, estoy pasando mi particular crisis existencial. Lo escribo y a mí mismo me suena ridículo; pero es así: me jode infinito pasar a correr en otro grupo al que antes miraba por encima del hombro. Es como cuando la Real bajó a segunda.

Otra realidad es la de esa gente que comienza a hacer deporte a los 40 años como queriendo alargar la juventud que se les escapa. O que lo retoma después de muchos años de vida sedentaria. Para este colectivo el correr una Behobia se convierte también en un objetivo muy poderoso. Es gente que se presenta en la salida con una preparación muchas veces muy justita. No tienen experiencia, no saben controlar su esfuerzo ni leer su cuerpo. Únicamente quieren terminar y suelen estar dispuestos a “pagar” el precio que sea necesario en carrera para conseguirlo. Esto les lleva, en ocasiones, a protagonizar escenas totalmente irracionales. Hay muchísima gente incapaz de subir corriendo Gaintxurizketa. ¿Pa qué coño te metes en este fregao?, ¿no ves que te queda grande? Por supuesto que tienen todo el derecho a participar; pero, ¿cómo decirlo? ...es como esos señores mayores que vemos en la carretera y pensamos “este señor no debería conducir”. Pero, ¿y quién se lo dice?

El lunes posterior a la carrera me llamaron la atención dos tipos que iban por la Parte Vieja poteando con la medalla de la Behobia al cuello. La lucían con el orgullo con que otros muestran la camiseta de finisher en la ironman de Hawai. Son un ejemplo de lo que quiero decir: para ellos terminar la Behobia es como hacer una ironman.

En cualquier caso, como ya he dicho antes, los atletas cuarentones o de más edad que pasan por urgencias, al parecer, son menos de lo que cabría imaginar.

La situación es preocupante. Es cierto que esto se parece cada vez más a un encierro de San Fermín: estamos esperando el parte de bajas después de la carrera.

Mi hijo me dijo el otro día que quería correr una vez la Behobia... y me ha dado miedo.

 

Javier Soto Loma   17/XI/15

martes, 18 de noviembre de 2014

“Una nueva Behobia, una Behobia nueva

Una nueva Behobia y, entre los andoaindarras, los mismos nombres de siempre. Aunque con numerosas y notables ausencias. ¿Dónde andáis, viejas glorias?Al primero que hay que destacar, como de costumbre, es a Mikel Rodríguez que, pese a llegar cortito de preparación, a éste le da igual y vuelve a marcarse un sub-1:10, como el campeón que es. Y, como bien dice Garita, mejor persona.
 Muy cerca de Mikel, en su línea habitual, los Jones (Lanz e Iturralde), que entraron en un pañuelo. ¡Vaya pique que se traen! Detrás de nuestros tres supersónicos, Mikel Unanue, sobre 1:16, ni tan mal.
Y disputando el sprint con Mikel, Urda, que quien le conociera hace un par de años no se cree lo que está haciendo, y Garita, alumno aventajado mío, otro tanto de lo mismo. También hizo sub-1:20 Paul Vilumbrales, zumeatarro de Irún. ¡Ya quisieran los 30.000 que venían por detrás! Javi Ruiz y Mikel Arteaga, entraron por debajo de 1:30. ¿Vuestro sitio no debería estar un poco más adelante, bikote?

Entre los andoaindarras que no son del club, destacaría a Josu Pizarro, que merece un reconocimiento por haber sido capaz, saliendo en el grupo de los dorsales blancos, es decir, sin marca acreditada o con marca por encima de las 2 horas, de plantarse en meta en 1:31:05. El año que viene será dorsal rojo. Ha pasado de estar en el grupo 17 de salida, a salir el año que viene en el 5 ó el 6. ¡Un gran salto, sí señor! Para mi uno de los marcones de la jornada es el de la primera de nuestras chicas, Arantxa Ruiz Ochoa, con 1:32:14, mostrando a quien quiera aprender a lo que se puede llegar trabajando bien. Pero si Mikel Rodríguez consiguió la mejor marca de los del pueblo, la mejor clasificación es la de Jon Lanz, en el puesto 33 de su categoría. Y en chicas, la más rápida fue Arantxa; pero Nekane Mínguez Villanueva entró la 35ª de su categoría. Estos cuatro formarían nuestro pódium. Zorionak! El farolillo rojo fue para Jonatan Fernández, que por el mismo precio, disfrutó de la carrera más tiempo que nadie. Aupa zu ere! Al margen de esto, también quisiera felicitar a las simpáticas Emeki, que por fin se han decidido a apretar un poco en la Zurriola y han bajado de las 2 horas a las que estaban abonadas. Ahora ya podéis decir que corréis la Behobia en una hora y pico, ¡como los buenos! Zorionak!

Y la madre de todas las felicitaciones, el superbeso es para... (¡tachán!): la incombustible Rosa, nuestra Rosa, que completó, con esa sonrisa que no sabe quitarse de la cara, su 26ª Behobia. Es un ejemplo de cómo se ha sido grande, con un palmarés de lujo, y se sigue siendo enorme yendo ahora en el pelotón de los populares con idéntica dignidad.


http://www.diariodenavarra.es/noticias/deportes/dn_running/carreras_populares_dnrunning/2014/11/11/25_behobias_una_forma_vivir_183060_2841.html




Pero ésta también ha sido una Behobia nueva, porque hemos estrenado recorrido. Bueno, mejor dicho, lo reestrenamos, pues antiguamente ya se corría por ahí, según nos cuentan. El cambio de recorrido ha sido, pues, el tema más debatido en todos los foros atléticos. Después de probarlo, ¿qué opináis? Hay dos posturas encontradas. Unos piensan que con el nuevo trazado el desnivel acumulado es mayor, es decir, que hay más metros de subida, y que por tanto la carrera es más lenta. Yo soy de la opinión contraria. Para mí el trazado es más favorable, porque, aunque haya mayor desnivel, las subidas están concentradas en puntos concretos y no es tan rompepiernas.
 Otra novedad es la del público. Ahora se pasa por zonas más urbanas, con lo que se notó aún más gente a lo largo del recorrido (parecía imposible). Los motivos alegados por la organización para el cambio de recorrido son incuestionables, pues con el trazado anterior se creaba un serio problema de logística en el caso de que se diera alguna eventualidad en esa zona. Pasando por donde se pasaba, quedaban aisladas poblaciones como Lezo, Pasajes San Juan, Trintxerpe y San Pedro. La única vía de acceso a dichas poblaciones es la carretera por la que transcurría la carrera. ¿Qué haces, por poner un ejemplo, ante una eventualidad en Trintxerpe? ¿Por dónde acceden los bomberos, policía, ambulancias...? Y, ¿por dónde evacúas? No puedes meter vehículos por la carretera, atestada de atletas y público, y tampoco puedes parar la carrera para poder cruzar, pues el problema que crearías sería, probablemente, mayor que el que pretendes atender. La idea del cambio de recorrido me sentó como una patada, pues ya no es la misma carrera. ¿Cómo voy a mejorar ahora el record de Luis Idigoras, si ya no se corre por el mismo sitio? Pero debo reconocer que la nueva Behobia es, a mi juicio, mejor que la anterior, ...aunque, ciertamente, ya no es lo mismo.
 Cambiando de tema, quisiera comentaros que el pasado domingo, dada la fecha que era, rendí mi particular homenaje al pueblo catalán. En la feria del corredor vendían, como sabéis, muchas prendas con los colores de la ikurriña o de la señera, no en vano, los vendedores saben que son muchísimos los catalanes que vienen a la Behobia. Señores de la organización, ¿para cuándo un homenaje a esta gente? Como dice Juanfran Venero, ¿no merecen que la camiseta de la próxima edición les reconozca su fidelidad? Pero a lo que íbamos, entre lo que se exponía en los satands, había calcetines con la ikurriña y otros con la señera. A mí, tan confraternal como acostumbro, se me ocurrió abordar a un grupete de cataluños que andaban por allí y proponerles comprar cada uno un par de calcetines con su bandera, e intercambiarnos uno. No hace falta que os narre la aceptación que tuvo mi propuesta (¡ni el abrazo con el que me despidieron!). Así pues, el domingo corrí con la señera en un pié y la ikurriña en el otro. Entonces recordé aquellas palabras de Salvador Espriu: “...Escolta, Sepharad: els homes non poden ser, si no són lliures”. Para devolver la visita, me he inscrito a la Maratón de Barcelona del próximo año. ¿Adivináis con qué calcetines la pienso correr?

Javier Soto 14/11/2014

martes, 11 de marzo de 2014

PACO ARNAIZ CAMPEON DE ESPAÑA +70AÑOS

Este fin de semana hemos tenido bastante movimiento, entre carreras de montaña, duatlones, croses….pero han tenido especial importancia los Ctos de España de pista cubierta que se han celebrado en Zaragoza.




En ellos cabe destacar la actuación del atleta - marchista de Zumeatarra Paco Arnaiz, que ha logrado por “enésima “ vez alzarse con la victoria en categoría de mayores de 70 años, en los 3000 de pista cubierta, ahí es nada.

La victoria de este año aún sin haber sido fácil (lesiones por medio), era de esperar, ya que en la preparación de la misma, se adjudicó el Cto de Euskadi de 5000 en ruta, celebrado en Errenteria, hace 4 semanas.



Desde aquí le felicitamos por los resultados obtenidos y le animamos a seguir dando guerra.

lunes, 3 de marzo de 2014

La Azkoitia-Azpeitia: una popular de lujo.






Esta es una carrera bipolar, esquizofrénica. Tiene dos caras: un atleta popular te dirá que es una popular pura; y el atleta de élite dirá que es una carrera de primerísimo nivel. Y es que la Azkoitia-Azpeitia tiene estas cosas: sabe ser popular con los populares, y de élite con los atletas de élite.

Lo primero que llama la atención es que se trata de una media maratón rapidísima. Cuando la corres te da la sensación de que vas cuesta abajo. Pero es que realmente vas cuesta abajo: no hay sino que mirar hacia dónde van las aguas del Urola. La carrera es cuesta abajo, pero la organización ha tenido cuidado en respetar la normativa vigente, trazando un circuito homologado por la RFEA. Esto quiere decir que la marca que logres en Azpeitia, va a misa.


Y te aseguro que lograrás un buen registro. Es, sin duda, el lugar para buscar tu mejor crono. Los tiempos que se consiguen aquí son de escándalo, siendo muchos los atletas de élite que tienen su mejor marca lograda en Azpeitia. Por poner unos ejemplos: Asier Cuevas, Mark Kiptoo, Yared Asmeron, Abdelkader El Mouaziz, Simon Kiprop, Ayad Lamdassem, Yesenia Centeno, Eunice Jepkirui (1:08:39, récord de la prueba)… El récord masculino lo tiene Stanley Biwott con la que hasta entonces era también su mejor marca (1:00:23).

Cuando la azkoitia-Azpeitia echó a andar, venían a correrla grandes atletas estatales, amigos de Diego. Posteriormente, al irse retirando estos cracks, la organización cambió de estrategia: empezaron a traer atletas africanos, aún promesas, pero con calidad y ganas de hacerse ver en Europa. Como consecuencia, los registros son siempre de altísimo nivel y algunos de esos entonces poco conocidos atletas han logrado posteriormente marcas de muchísimo prestigio. Dos ejemplos de ello son el ganador de 2010 en Azpeitia, Stephen Kibet, que hizo un 58:54 en 2012, 9ª mejor marca de todos los tiempos; o el citado Stanley Biwott, 11º mejor registro histórico con 58:56, logrado en 2013.


En el palmarés de esta prueba hay nombres tan ilustres como Alberto Juzdado, Sammy Bitok, Domingos Castro, Martín Fiz, Abel Antón, Alejandro Gómez, Kamel Ziani, y los ya citados Stephen Kibet,Stanley Biwott, Ayad Lamdassem, Abdelkader El Mouaziz, Mark Kiptoo, Asier Cuevas…

En chicas tenemos a atletas como Eunice Jepkirui, Pamela Chepchumba, Yesenia Centeno, Teresa Pulido, Ana Casares, Alexandra Aguilar, Nieves Zarza, Eva Sanz, Rocío Ríos, Amaia Arana o Rosa Luena. Sí, sí, Rosa Luena, nuestra Rosa*, que inscribió su nombre en un palmarés de tantísimos quilates al subirse al segundo peldaño del cajón en la edición de 1995. En estos casi 20 años, quizá haya perdido un puntito de ritmo de carrera; pero la simpatía la conserva intacta. ¡Grande, Rosa!


La Azkoitia-Azpeitia es nombrada en todos los foros especializados, estando a la altura de las mejores medias maratones del mundo. Imaginad la cantidad de carreras de esta distancia que se corren al año en el mundo, y el número de atletas que toman parte en ellas; pues bien, en 2004, Yussuf Songoka hizo en Azpeitia la 11ª mejor marca mundial del año; Abdelkader El Mouaziz, la 14ª y Ayad Lamdassem, la 27ª. Yared Asmeron en 2007 hizo la 26ª; y Stanley Biwott en 2011, la 30ª. En chicas, Pamela Chepchumba en 2007 registró la 18ª mejor marca mundial del año; Yesenia Centeno, en 2003, la 24ª y Eunice Jepkirui, en 2012, la 28ª del año. Son sólo unos cuantos ejemplos.

Pero esta carrera es algo más que una popular de lujo: es el homenaje a Diego García. La carrera es, pues, un reflejo perfecto de lo que fue Diego, él también, un popular de super-lujo.


Con respecto a Diego, quiero recordar una anécdota que define cómo era. En 1994, Diego García no disputó el Campeonato de España de Maratón, pues tenía en mente otros proyectos. Pero sí que salió para hacer de liebre a Joxe Apalantza, que terminó ganando la prueba y proclamándose, por tanto, campeón de España. Hasta aquí, todo normal: un amigo atleta que ayuda a otro atleta. Lo que me llamó la atención de aquel campeonato fue ver cómo, tras cruzar la meta Apalantza, Diego saltó de entre la gente y le arreó a Joxe el abrazo más emotivo que jamás haya narrado Gregorio Parra. Alguien que se alegraba tanto de los logros ajenos, desde luego, tiene un sitio en mi cielo.

Posteriormente supimos qué era lo que se traía entre manos el bueno de Diego: aquel 1994 fue el año del inolvidable triplete en el Europeo de Helsinki, con Martín Fiz, oro; Diego, plata; y Alberto Juzdado, bronce.


Rosa Luena, en el podium, y no era premio a la simpatía precisamente...

Permitidme una última anécdota. Ocurrió yendo yo en coche por la recta entre Azkoitia y Azpeitia. En esta zona donde siempre hay gente corriendo (es un lujo de sitio), me llamó la atención un atleta que venía hacia Azkoitia: “¡joder, cómo va ése!”. La vista se nos va hacia la calidad. ¿No os ha pasado que cuando vais a una tienda a comprar zapatillas, siempre las primeras que os han llamado la atención resultan ser las más caras? Un amigo mío iba en coche por Etxegarate y al pasar junto a un ciclista, su madre le dijo: “mira, Aimar, cómo ése tienes que subir tú”. Vaya ojo la Lurdes: ¡era Jokin Mujika!

Pero a lo que íbamos, a mí me pasó algo parecido: ése que venía como un tiro, era Asier Cuevas, otro popular de super-lujo. Asier tiene el mismo entrenador que Diego García (Santi Pérez) y, por lo visto, entrena mucho en esta zona. Yo no me había dado cuenta de a qué altura de la recta estábamos, pero me corrió un escalofrío cuando vi que Asier tiraba un beso con su mano izquierda a la estatua de Diego García. Tardé en reaccionar lo justo para evitar comerme los coches que habían parado en el semáforo del Kiruri.

Supongo que Asier pasará por ahí miles de veces. En algún sitio le he leído decir que había ido a la estatua antes de un evento importante para pedir apoyo a Diego y a San Ignacio (la basílica está justo al lado).

A partir de entonces, cada vez que paso por la estatua, yo también tengo un guiño para Diego.

Javi Soto, 20/02/14

*Rosa Luena es atleta de la Zumeatarra.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Reflexiones de récord ( Javi Soto )

Recientemente llegó a mis manos un artículo que hablaba del nuevo record del mundo de maratón. Como sabéis, lo estableció el keniata Wilson Kipsang el 29 de Septiembre de 2013 en Berlín, dejándolo en 2h:03:23.
He querido profundizar en lo que ello supone, acercarlo a nuestra vida cotidiana, pues me da la impresión de que semejante registro no se valora como merece.
Lo primero en lo que nos fijamos siempre es en qué tiempo se pasa la media maratón: Kipsang la pasó en 1h:01:32. La segunda mitad del recorrido la hizo, por tanto, en 1h:01:51.
Comparando esto con carreras de nuestro entorno, en la última Media Maratón de Donostia, por poner un ejemplo, habría ganado la carrera dos veces seguidas, es decir, que hizo su primera media maratón más rápido que el que ganó la carrera, y habría dado una segunda vuelta al recorrido, ¡sin descansar!, nuevamente más rápido que el ganador (ganó Mengesha Haile, con 1h:02:38).
Pero el dato que más llama la atención es su poderosísimo final, ya que, si bien su paso por el primer 10.000 fue extraordinario (29:16), sus últimos 10 kms fueron medidos, de forma oficiosa, en 28:52.
Para hacernos una idea de lo que esto supone, diremos que, después de correr 32 kms a un ritmo altísimo (su parcial más lento, entre el km 20 y el 30, fue de 29:41), hizo un último 10.000 en un tiempo que le hubiera llevado a ser 2º en el último Campeonato de España de la distancia, superado sólo por el campeón, Carles Castillejo, que paró el reloj en 27:48.
Documentándome sobre los mejores registros en 10.000 mts, me he topado con una marca que quiero resaltar: el 15º en el ranking español es un tal Mariano Haro, también con 27:48, pero ¡logrados en 1972!
La última parte de la carrera fue, como digo, impresionante: los últimos 2.195 metros los hizo en 6:11, y su último kilómetro, en 2:44.
Correr una maratón en 2h:03:23 supone que al reciente campeón de España (Carles Castillejo, 2h:12:43), le habría sacado más de 3 kms de ventaja. Y subrayo que hablamos del campeón de España, no de un tuercebotas.
Kipsang corrió a una media inferior a 2:56 por km, lo que equivale a hacerlo a 20,52 km/hora ¡durante dos horas!
En Estados Unidos se está poniendo de moda tratar de correr a ritmo de record mundial el mayor tiempo posible. Para ello usan liebres virtuales. No he encontrado datos; pero cualquier atleta popular sabe que muy pocos son capaces de seguir el ritmo de Kipsang durante un sólo kilómetro.
En el Nº 34 de la revista Planeta Running encontré un curioso reportaje. Querían saber cuál es el nivel medio del corredor popular estatal. Obviamente, era impensable analizar los datos de todos los eventos que se celebran anualmente, por lo que tomaron una muestra de 11 maratones y otras tantas medias maratones de todo tipo: lentas, rápidas, con poca participación, multitudinarias, duras, suaves... Las conclusiones fueron las siguientes (son datos de 2010):
- Media en media maratón: 1h:42:38 (Kipsang hizo dos seguidas en 1h:01:32 y en 1h:01:51).
- Media en maratón: 3h:41:00 (Kipsang, 2h:03:23). Cuando él llega a meta, el atleta medio español aún no ha llegado al km 24, es decir, que le sacaría más de 18 kms de ventaja.
Juzgad vosotros mismos; pero no olvidemos que estamos hablando de atletas entrenados, mejor o peor, pero entrenados.
Mientras los mortales soñamos con hacer una maratón en menos de 3 horas (según este estudio, sólo el 9,06% lo consigue, y únicamente el 0,48% baja de 2h:30), ellos ya miran de reojo la barrera de las 2 horas. Los expertos, analizando la progresión de las marcas, dicen que se tardará unos 25 años en lograrlo. Ya veremos...
Hagamos otra comparación: un ex-futbolista del Osasuna Promesas me contó que en las pruebas físicas creo recordar que les pedían correr un kilómetro en 2:55, exactamente el ritmo del record del mundo. Esto quiere decir que lo que se le exige a un futbolista de élite para 1 km, Kipsang lo hizo 42 veces seguidas. O lo que es lo mismo, que a esa velocidad, él sería capaz de subir de área a área (70 mts) 602 veces sin descansar. ¡Menudo lateral derecho nos hemos perdido!
Otro dato llamativo: 8 de las 10 mejores marcas de maratón son de atletas keniatas. ¿Cuál es su secreto?
Adharanand Finn es periodista y atleta popular. Admirado por las marcas de estos atletas, decide irse a Kenia a vivir con ellos, entrenando con ellos, comiendo lo mismo que ellos, durmiendo en sus campamentos de entrenamiento... Esta aventura la recoge en su libro “Correr con los keniatas” (Ediciones B). Permitidme que os destripe el final: la conclusión a la que llega es que el secreto de los keniatas es que no hay ningún secreto.
Wilson Kipsang, como otros muchos fondistas keniatas, se autoentrena, si bien suele compartir sesiones con sus compatriotas en las pistas de tierra a 2.000 metros, en el altiplano de Kenia.
Es de sobra conocida la influencia que tiene la altitud sobre el rendimiento deportivo. Sin pretender extenderme demasiado, diremos que con la altura disminuye la presión barométrica, lo que hace que el aire sea menos denso. Esta baja densidad es la causante de que llegue menos oxígeno a nuestros pulmones. No es que haya menos oxígeno, su presencia es siempre de un 21% en el aire, lo que ocurre es que el aire, en altitud, contiene menos moléculas de oxígeno por cada litro respirado.
Así pues, si bien la altitud no es buena para hacer marcas en pruebas de fondo (los records hay que buscarlos al nivel del mar), sí que lo es para entrenar, pues el déficit de oxígeno favorece el aumento del hematocrito, con lo que la sangre es capaz de hacer llegar más oxígeno a los músculos y esto hace que rindan más y se retrase la fatiga.
Pero, obviamente ésa no puede ser la única razón. Adharanand Finn, tras convivir y entrenar con ellos, se puso como un enano de contento cuando consiguió correr la Maratón de Nueva York en 2 horas y 55 minutos. Es una buena marca; pero sigue estando a años luz de sus compañeros keniatas. Aunque él diga que no hay ningún secreto, algo se nos escapa.
Me parece interesante señalar que los atletas keniatas invierten parte de sus ganancias en su comunidad, lo que trae como consecuencia que los jóvenes quieran emularles y se lancen a correr, convirtiendo aquella zona una inagotable cantera de talentos. El primer dinero ganado por Wilson Kipsang, fue empleado en la construcción de una iglesia en su pueblo natal.
Debo confesar que, a la hora de escribir este tipo de crónicas ensalzando alguna gesta deportiva, me suele frenar el temor de encontrarme con un resultado positivo en los controles antidopaje del deportista en cuestión. En este caso no es eso lo que me preocupa, pues no es habitual que estos atletas den positivo. No sé si será por su cultura..., o simplemente porque no lo necesitan.
De todos modos, aunque se demostrase que iba dopado (cosa que no va a pasar), seguiría teniendo mérito lo que hizo, pues, si hubiera una sustancia que nos hiciera a cualquiera de nosotros correr a ese ritmo tantos kilómetros, nuestro cuerpo no lo resistiría: se nos griparía el motor y nuestra carrocería saltaría en pedazos.
Lo que realmente me preocupa del tema es que me temo que, dentro de no mucho tiempo, tendré que reescribir este artículo, pues Wilson Kipsang volverá a batir su récord. Es el único que ha bajado 2 veces de 2h:04 en maratón, y el único que lo ha hecho 4 veces de 2h:05. El 2 de Febrero correrá la Media Maratón de Granollers. Y habrá marcón, seguro, pues se verá  las caras con Stephen Kiprotich, actual campeón olímpico y mundial de maratón. ¿Será como preparación para su próximo asalto al record? Me han soplado que está preparando una maratón para la primavera: suena Londres como candidata a ver peligrar el record del mundo.
Un nota: hay dos atletas que han corrido una maratón más rápido que Kipsang: Geoffrey Mutai, en 2h:03:02, y Moses Masop, en 2h:03:06. Ambos lo hicieron en la Maratón de Boston, en 2011; pero el circuito no permite homologar el récord, pues no cumple con la normativa de la IAAF. En pocas palabras, la distancia entre la salida y la meta no puede superar el 50% del kilometraje de la prueba (es decir, no estar a más de 21 km), y entre ambas no puede haber más de un metro por kilómetro de desnivel (es decir, no más de 42 mts). Boston mantiene su tradicional circuito en línea, con un desnivel  (negativo, claro) de 136 mts. Aquel día, además, se corrió con un viento favorable de 4,4 m/seg.
Otra curiosidad: en 1994, Martín Fiz hizo en ese mismo circuito una marca de 2h:10:21, que era record de España, y sí fue reconocido por la Federación Española.
Sólo me resta decir que con que cada uno de los participantes en la Maratón de Berlín le hubiera dado una colleja al espontáneo que saltó a estropear la entrada en meta de Kipsang, ese tonto se habría llevado las 40.000 collejas que merecía.
        Javi Soto 19/12/13

martes, 19 de noviembre de 2013

NO FUE LA MEJOR BEHOBIA (Por Javi Soto)

Dicen que el deporte es un reflejo de la sociedad y este año, contagiada, quizá, por la situación general que vivimos, el viento en la Behobia sopló también en contra.



No fue, sin duda, la mejor Behobia. El ambiente que se respiraba en meta era de resignación. Todo el mundo comentaba lo mismo: “me han caído un par de minutos por el viento”.



Mi caso es uno más. Aguanté la subida a Gaintxurizketa con 40 segundillos perdidos, confiando en que en la bajada me metería otra vez en mi carrera. Pero no fue así: en esa vertiente el aire daba mucho más fuerte y enseguida se vio que ese día no había que mirar al cronómetro.



Quiero dedicar unas líneas al ganador, Pedro Nimo (1:02:48 en media maratón y 2:12:10 en maratón), un gallego, que, debido a las dificultades meteorológicas, tuvo que conformarse con un tiempo de 1:04:29. Me fastidia cuando los que no han corrido hablan de un crono “discreto”; los que sí lo hicimos sabemos que si ha sido el mejor de veintitantosmil, no habrá sido por ir despacio.



Pero no son sus números los que le hacen grande, sino sus gestos. No fue, como sabéis, la mejor Behobia, pues ese domingo padecimos la inmensa desgracia de perder a una de las atletas con la que compartíamos carrera. Nimo, dignísimo representante de todos nosotros, tuvo el detalle de acudir al funeral de Arantza en Zizur para acompañar a la familia, y les entregó el trofeo de ganador de la prueba. Poco más hay que decir.



El próximo domingo se disputa la maratón de Donostia (que será campeonato de España). Pedro Nimo hará de liebre de Pablo Villalobos, que lucha por conseguir la mínima para el europeo. Será de las pocas veces en que se aplauda tanto (o más) a la liebre como al atleta que está disputando la carrera. ¡Y con razón!



Son gestos que me gusta resaltar, pues hacen grande este deporte.



Como gesto es el del gran Chema Martínez, que vino a correr sin estar en condiciones. Se recuperaba de los 42 kms. de la maratón de Nueva York, pero quiso estar aquí.



Se ha hablado mucho de Iban Fernández, que renunció a ganar el cross de Burlada, parándose a corregir al atleta que le precedía (Mutai), que se había despistado a 300 metros de la meta, yendo por un camino equivocado. Otro gesto enorme.




Acompañando a Xabier Salillas en sus 14 horas de correr diarias

Pero gestos bonitos los hay no sólo en el atletismo. En febrero de este año, el hernaniarra Xabier Salillas corrió 100 kms al día durante una semana con el hermoso fin de recoger fondos para una ONG de ayuda a los niños de Wukro. Este gran gesto viene precedido de otro igualmente reseñable: Xabier sufrió una gravísima cogida en un encierro de San Fermín. A raíz de aquello, se replanteó su vida y comenzó a hacer carreras de gran fondo. A él le gusta contar que cuando fue cogido llevaba una camiseta del Boca Juniors y que, como quiera que aquellas imágenes dieron la vuelta al mundo, pasado algún tiempo, recibió desde Argentina, remitida por la directiva del club, una camiseta del Boca firmada por toda la plantilla. Otro gran gesto.



Llegado a este punto, quiero romper una lanza por la organización de la Behobia. Es recurrente el comentario que acusa al Fortuna de su afán recaudatorio. Yo no lo entiendo. Es cierto que la carrera es cara, pero la inscripción es libre (nadie se manifiesta ante un concesionario Mercedes, por poner un ejemplo, porque sus precios son altos). Las reglas del juego son claras: si quieres lo pagas, y si no, lo dejas.



Al margen de esto, creo que no hay que perder de vista que esta carrera mueve a decenas de miles de personas que se vuelcan animando (eskerrik asko a todas ellas). Por algo será. Y el grado de satisfacción de los participantes es también altísimo.



Pero como este artículo va de gestos, debo hacer público el que tuvo la Behobia con mi amigo Abdelali. En este blog os conté su historia (ver el artículo: “Los otros profesionales”), un atleta que participó en la Behobia del 2011 saliendo desde muy atrás, porque no sabía que podía pedir un dorsal amarillo, y que en meta se clasificó en el puesto 50. Pues bien, enterados del tema, desde el Fortuna me remitieron una emotiva carta en la que le felicitaban por la humildad y respeto que había mostrado hacia la organización y hacia el resto de corredores al salir desde el cajón que le habían adjudicado; así como por su gran pundonor, al ser capaz de ganar en meta 12.838 posiciones. Además de eso, tuvieron a bien invitarle a correr la edición del año pasado para que pudiera competir en igualdad de condiciones con sus rivales. El puesto que logró es lo de menos; lo que me importa es hacer justicia: la Behobia también tiene gestos.

domingo, 4 de agosto de 2013

Oiartzungo herri krosa

Atzo,larunbata, Oiartzungo herri krosa ospatu zen. Lasterketak 8km pasatxo izan zituen eta denetan azkarrena Mikel Rodríguez taldekidea izan zen, maratoirako bidea ondo doala zihurtatuz. Zorionak Mikel!

jueves, 2 de mayo de 2013

ABN AMRO marathon Rotterdam

Good night from Rotterrdam.
The race very hard, but very good race and beautifull.
The organitation very well, and the public, impressionant. This is Europe.
The result is not very satisfactory: in the medium of the race, we pass the half marathon in 1h 30min 08segunds, but we finished in 3:12:58 and 3:13:10 (we like to running in 3:00:00).
The clasification is not bad: Garita,692 and myself, 701 from 10.000 runners.
We back to home tomorrow, to dinner.
Bye-bye.
Garita and Javisoto

El pasado día 14 de Abril, la camiseta de la Zumeatarra se dejó ver por Holanda. En el pecho de la mía, dada la fecha en la que se celebraba la carrera, en nombre de todos los que quisieran sentirse representados, lucía una bandera republicana.
Garita y yo tomamos la salida en la maratón de Rotterdam y, tras algo más de tres intensas horas, nos presentamos en la meta.
Me hizo gracia que Joseba Collantes, cuando comenté que Asier Garita y yo teníamos intención de correr esta carrera, nos deseó suerte a los tres (Asier Garita y yo somos dos, Joseba, que no hay coma entre el nombre y el apellido). ¡Un crack!
Decidimos ir en tren, pues lo de volar lo dejamos para los que toman Red Bull (nosotros preferimos prescindir de las alas en ambos sentidos de la expresión, porque me temo que, además, da positivo). Cogiendo el TGV en Hendaya se tarda prácticamente lo mismo que en avión (los días que queríamos viajar nosotros no hay vuelos directos desde Bilbo, y hay que hacer escala de varias horas en Munich). Además, el precio es más económico. El único inconveniente es que hay que cambiar de estación en París; pero el chófer de la línea 4 del metro se sabe muy bien el camino y, por 1,70 euros, te traslada de una estación a otra en tan solo 20 minutos.
La ciudad de Rotterdam es, no diría que preciosa, por lo subjetivo del término, pero sí impresionante. Viene a ser un puzle conformado por edificios cada uno diferente del otro, buscando la originalidad en el diseño y desafiando a la gravedad con sus inverosímiles estructuras irregulares: unos son cilíndricos, otros elípticos, unos están inclinados, otros escalonados, los de más allá, vacíos en alguna de sus partes, otros son una mezcla de todo lo anterior... Y por la noche, se iluminan con colores que describen mosaicos constantemente cambiantes. Hasta los puentes son diferentes a lo habitual, pues, pudiendo seguir una línea recta, se complican agradabilísimamente la vida describiendo trazados curvos, bifurcándose, abriéndose en alguna isleta central... A mí, que soy de los que cuando vamos a ver el Guggenheim, voy realmente a ver el Guggenheim, y no tanto lo que se expone en él, la ciudad me encantó. Y Garita también lo flipó (aunque éste no suele ir a ver el Guggenheim, él es más del San Mames Barria, txuri-gorri hasta la médula).
Cogimos un hotel muy cerca de la salida, lo cual facilita mucho las cosas el día de la carrera. El único “pero” es que el friki del recepcionista a punto estuvo de ir de un vuelo al río Maas, al dar por hecho que Garita y yo compartiríamos una habitación con una sola cama de matrimonio. Afortunadamente, lo solucionamos y pudimos dormir cada uno en la intimidad de su propia cama, prudentemente separada de la del otro.
En cuanto a la carrera, lo primero que diría es que la habíamos preparado a conciencia, pues ésta es de las rápidas. Ya sabéis que hay dos tipos de maratones: las “turísticas”, que lo son por tener algo especial el lugar donde se celebran (la Clásica de Atenas creo que es la más emblemática de este grupo, pero estarían también la de Nueva York, Praga, Roma, Lisboa, Estambul..., y otras ya más exóticas del tipo de la del Mont Saint Michel, la del Lago Ness, las del desierto...); y luego están las que se consideran “rápidas” (con Dubai a la cabeza, por el dinero que destina a premios, Berlin, Londres, Donostia, Sevilla, Valencia... y Rotterdam.
En el ranking, Rotterdam está considerada la más rápida, dado que allí se han batido tres records del mundo y se han hecho 4 de las 10 mejores marcas de la historia. Aunque este dato varía rápidamente y puede estar ya obsoleto, pues este mismo año en Dubai ha habido 5 atletas por debajo de 2:05:00, siendo la sexta mejor marca mundial del año la que logró en Rotterdam, el etíope Regassa, marcándose un 2:05:38, el notas. Es un orgullo haber participado en una carrera donde se logra una marca de semejante nivel. ¿Cuántos de vosotros habéis corrido en una carrera con un registro como ese?
La salida se realiza en una avenida con dos calles separadas por una mediana vallada. Es aconsejable salir desde el lado izquierdo de la marcha, pues en los primeros kilómetros se traza una gran curva hacia la izquierda, con lo que los atletas de ese lado recorren bastantes menos metros hasta llegar a la unificación de ambos carriles.
En cuanto a la carrera, he de decir que a nosotros no nos pareció tan rápida, y la parte final se nos hizo realmente dura.
Se sale a las 10:30, lo cual es una ventaja pues descansas mejor, madrugas menos, el cuerpo está más despierto para correr, etc., pero tiene el inconveniente de que se termina muy al mediodía, con el sol cayendo en vertical, por lo que los edificios y los árboles proyectan muy poca sombra en la que buscar refugio. A esto hay que unir el típico viento que suele soplar en Holanda, que en la segunda parte de la carrera se deja notar más, dado que se corre por un parque sin edificios que nos protejan.
Otro inconveniente es que el suelo en algunas zonas es de adoquines, lo que lo hace mucho más irregular y el agarre de las zapatillas es enorme, por ser muy abrasivo. Además de ello, hay que estar al loro porque, sobre todo en la última parte del recorrido, hay railes del tranvía que te pueden jugar una mala pasada.
La carrera está animada por una treintena de bandas de música repartidas por todo el trazado. Las bandas instrumentales están ubicadas en el casco urbano, donde tienen más fácil el acceso, y los grupos de música que necesitan electricidad en esta zona, la toman de alguna arqueta del alumbrado público. Pero en la zona del parque, había sobre todo djs, que realmente animan mucho, pero cuyos equipos de alto voltaje están alimentados por un generador a gasolina o por el motor de su propia furgoneta, con lo cual, dado que vamos hiperventilando por el esfuerzo, al pasar junto a ellos, pegas unos tragos de CO2 bastante considerables.
El ambiente que se respira antes y durante la carrera es realmente bueno. Yo diría que en las cunetas había tanta gente como en la Behobia, sólo que aquí eran el doble de kilómetros. Quizá, la gente es más fría al animar, pero, a su manera, se hacían notar.
En cuanto a la organización, me sorprendió comprobar que ya está todo inventado, es decir, que todo el proceso es muy similar al de las carreras que conocemos aquí: idéntica la feria del corredor, con los mismos anunciantes y la misma forma de recoger una bolsa del corredor que, además, tiene las mismas cosas que las de aquí; la salida y la llegada son igual que aquí; los avituallamientos, idénticos; el ambiente en carrera, el mismo que aquí (con la salvedad del idioma, claro); etc., etc. Lo único que me llamó la atención es que, en una carrera que vive de ser muy rápida, no había liebres.
Lo más duro vino al día siguiente: no habíamos vaciado aún la maleta, cuando llegó la noticia de los atentados de la maratón de Boston. Hacía 24 horas que habíamos participado en una maratón de renombre internacional; la camiseta con la que habíamos corrido en Rotterdam estaba aún sin lavar. El impacto fue tremendo. Sólo se me ocurrió, lo mismo, supongo, que al resto de korrekalaris del mundo, que deseaba correr cuanto antes otra maratón. Los runners somos una gran familia. Cuando estábamos por las calles de Rotterdam con nuestra sudadera de la Zumeatarra, la gente nos preguntaba: “from?” (“¿de dónde sois?”). Y todos conocían el País Vasco.
...Todos, salvo un señor, que le dijo a Garita que, por el espanglish que hablaba, se notaba que era español. No veáis el mosqueo que se pilló porque le llamaran español (¡a él, que dice que lo que más les jode a Messi y a Cristiano Ronaldo es que no pueden fichar por el Athletic, porque no son vascos!).
Desde aquí, nuestro cariño a los afectados.
Javi Soto, 2 de Mayo de 2013